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Los dioses castigan a Creso por creer ser el hombre más dichoso del mundo. Lo hacen como sólo ellos saben hacerlo, y es a través de una mano ejecutora que cumpla sus deseos. Sin embargo no suelen hacerlo directamente y sin avisar, por lo menos en este caso, sino que avisan al afectado por medio de señales no siempre fáciles de entender, pero que si no estás atento no te enteras de sus designios, aunque la verdad, no se para que se molestan en anunciarlo si al final se cumplen sus deseos y hagas lo que hagas la…, es decir, que no puedes hacer nada por evitarlo. Creo que son ganas de fastidiar a los mortales, que es una ocupación que les distrae mucho ya que no deben tener mucho trabajo; hay multitud de ejemplos que ya iremos viendo cuando surja la ocasión. El caso es que hay que temer a los dioses, ya que éste es uno de los pilares en los que se apoya toda religión que se precie, y un dios sea de la religión que sea, si no es temido ni es un dios ni es nada. Lo mismo ocurre con el creyente en este aspecto, ya que tiene que tener temor de su dios, temor a su castigo, a sus designios… a su Gracia, si no es así peligra su salvación, ya que su salvación no depende de si se porta bien o se porta mal. Si no fuese por éso para qué serviría un dios. La salvación depende de su voluntad… de su Gracia.

Pues bien, como decía, Creso tuvo un sueño donde la desgracia se cebaba en su hijo Atis, que era el ojito derecho de su padre; tenía otro hijo pero era sordomudo y no le tenía en cuenta, aunque más adelante le salvaría la vida y recobraría el habla…, pero ése es otro Encuentro en la Historia.

Según el sueño, Atis moriría a consecuencia de una herida producida por una punta de hierro. El rey pensó que evitaría el riesgo quitando de en medio todas aquellas armas que pudieran accidentalmente herir a su hijo, el muy cretino. También evitaría enviarle al frente de cualquier tropa, que era una actividad que el muchacho hacía muy bien.

Tomó esposa para su hijo para que así estuviera entretenido una temporada. Mientras preparaba los fastos de la boda llegó un hombre a Sardes, capital de Lidia, y se presentó al rey pidiéndole protección, ya que había sido desterrado por su padre al haber dado muerte a su propio hermano involuntariamente. Era de la familia real frigia, se llamaba Adastro y tenía las manos manchadas de sangre, lo que para estas gentes era una razón para ser impuro, ya que quien cometía un crimen de sangre fuera de la guerra era impuro, y sólo se le podría devolver la pureza mediante un ritual de purificación, que Apolonio de Rodas describe en IV, 639 y siguientes, y que eliminaba lo que los griegos llamaban miasma.

Creso, después del rito de purificación le introdujo en palacio ya que  era hijo de Gordias rey de Frigia, y nieto de Midas. Era todo un personaje y no tenía nada.

Un día unos enviados de los misios se presentaron ante Creso y le piden ayuda para eliminar un jabalí que estaba asolando las tierras, y que eran incapaces de acabar con el bicho ya que se refugiaba en el monte Olimpo de Misia.

Pedían que su hijo, el afamado Atis, se pusiera al frente de una partida que acabara con el dichoso jabalí y así poder vivir en paz y armonía. Creso, como no quería poner en el más mínimo riesgo a su hijo, no lo autorizó. Sin embargo si les prestaría ayuda enviando una jauría de perros adiestrados. Atis se sintió muy frustrado por la negativa de su padre, y no entendía el motivo. Su padre le contó su sueño y con ello la razón de su negativa, pero Atis le convenció para que le dejara, ya que creía que su sueño no tenía ningún sentido. Así que Creso le autorizó, pero encomendó a Adastro la protección de su hijo para que no sufriera daño alguno.

Al llegar el grupo de caza al monte Olimpo localizaron a la feroz fiera y la acorralaron; los perros atacaban y los hombres comenzaron a lanzar sus jabalinas contra el bicho. Adastro lanzó su venablo, con tan mala puntería que hirió de muerte a Atis. Se cumple así el deseo de los dioses, y ya se sabe que hagas lo que hagas la…

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Los hermanos argivos

Los hermanos argivos

En la supuesta conversación entre Solón y Creso, en la que el rey interpelaba sobre quién era el segundo hombre mas dichoso después de Telo, Solón le respondió que Cléobis y Bitón.

Estos hombres, que eran hermanos y de Argos, poseían suficientes medios de vida y gran vigor corporal, por lo que eran campeones atléticos. De ellos se cuenta la siguiente historia.

Con ocasión de celebrar los argivos una fiesta en honor de Hera, su madre tenía que ser ineludiblemente trasladada en carro al santuario porque era sacerdotisa de la diosa, la principal divinidad de Argos. Los bueyes que debían subirla hasta el santuario, y que distaba 8 Km. y a gran altura, no llegaron a tiempo. Entonces los jóvenes hermanos, como el tiempo apremiaba, se uncieron ellos mismos a la gamella y arrastraron el carro sobre el que iba su madre hasta allí.

Una vez realizada la proeza a la vista de todos los asistentes, tuvieron para sus vidas el fin más idóneo y en sus personas la divinidad hizo patente que para el hombre es mucho mejor estar muerto que vivo.

Los argivos les felicitaban por su fuerza, y las argivas lo hacían con su madre por tener unos hijos como aquellos. La madre, entonces, exultante por la proeza y los elogios, pidió con fervor a la diosa, de pie ante su imagen, que concediera a Cléobis y Bitón, sus hijos que tanto la habían honrado, el don más preciado que alcanzar puede un hombre. Tras la súplica, y una vez concluidos los sacrificios rituales y el banquete, los muchachos se echaron a descansar en el propio santuario y ya no se levantaron.

Los argivos mandaron hacer unas estatuas de ellos y las consagraron en Delos.

Es el autor de la primera obra extensa en prosa jónica y en griego conservada. Antes de él  escribieron tratados en prosa filósofos como Heráclito y Demócrito, logógrafos –narradores de relatos – como Cadmo de Mileto, Acusilao de Argos y Hecateo de Mileto.

Son obras monográficas sobre temas filosóficos y científicas escritas a partir del siglo VI a.C., y constan de un proemio y de una narración bastante caótica en su composición de estilo lírico.

Heródoto sin embargo hace una obra en prosa que compite con la de Homero. Cuenta éste la  lucha entre griegos y troyanos por el agravio inferido a Aquiles por Agamenón promovido por Apolo, y de su venganza que culmina con la muerte de Héctor. Es una obra cuajada de digresiones sobre la guerra, sus precedentes y sus consecuencias, que rompen el hilo argumental.

Heródoto cuenta la lucha entre griegos y asiáticos que culmina en las Guerras Médicas. La finalidad es expuesta en su proemio, y es la misma que la de Homero, evitar que las grandes acciones de griegos y asiáticos, queden privadas de gloria citando las causas por las que lucharon.

Las diferencias entre ambas obras es manifiesta. Heródoto comienza afirmando que su obra es el fruto de su investigación. La obra tiene titularidad al igual que la de Hesíodo y las de los líricos precedentes. No hay una narración sobrenatural sino hechos investigados.

Según el mito, el origen de los conflictos fue los raptos de mujeres –de Ío, de Helena, de Europa, de Medea –, sin embargo Heródoto cuenta las versiones sin decantarse por ninguna de ellas, se limita a exponer lo que sabe sobre quién fue el que agredió a los griegos. Señala a Creso, rey de los lidios.

Presta atención a los hechos humanos, los dioses no aparecen en su narración de forma directa. Expone una visión general y no unilateral, creando así la Historia Universal. Hasta ese momento lo que había era poemas épicos de héroes y crónica de pueblos o ciudades. Habla sólo de los hombres, no hay un héroe, los protagonistas son el pueblo griego y el hombre en general como sujeto activo de la Historia.

Se le considera el primer historiador porque su Historia se aleja de la teocracia al narrar acontecimientos humanos en un tiempo y un lugar determinado, y no sobrenaturales.

En una teocracia el hombre no es el sujeto de la acción sino un instrumento de los dioses. Heródoto se aleja del mito. En la mitología son los dioses quienes actúan quedando excluidos los actos humanos. Aparecen en su obra elementos teocráticos y míticos, justificada por ser una persona presa de una cultura y una época de la que no puede sustraerse, pero que busca las razones por las que los hombres hacen lo que hacen.

Hoy se sabe que muchas cosas que narra las ha oído contar, pero no le quita mérito ya que posee un gran sentido analítico que aplica a las diferentes fuentes a las que tiene acceso como son los tratados políticos, cartas, declaraciones de guerra, textos logográficos, etc., que es la base sobre la que apoya su investigación.

Heródoto tuvo que exiliarse a Samos muy joven por verse involucrado en una revuelta contra el tirano Ligdamis, príncipe cario al que los persas dieron el gobierno de la ciudad. Halicarnaso era una ciudad doria en territorio cario. Heródoto tenía mezcla de sangre caria. Vivió pues en Samos, Atenas y finalmente en Turios donde presumiblemente escribió su Historia hacia 444 a.C. y acabó su vida (también se especula que murió en la Magna Grecia).

El exilio sucede en el momento en que Atenas al frente de la Liga marítima trataba de liberar las ciudades griegas sometidas a los persas.

Con la Paz de Calias establecida hacia 449 a.C., entre la Liga de Delos y el imperio persa, acabó las Guerras Médicas. Heródoto, aprovechando la paz y su condición de nacido como súbdito persa, para viajar por Oriente. Además conoció Egipto, Asia Menor, Babilonia, Escitia, Cirene, las islas del Egeo, Creta, la Magna Grecia, etc.

Bibliografía

Heródoto. Historia.

M. de Riquer, J.M. Valverde. Historia de la literatura universal.

Jacob Burckhardt. Historia de la cultura griega.

Apuntes propios de clase

La historiografía griega

El pasado más remoto para los griegos era la mitología y la leyenda heroica, y la epopeya en verso. Eso constituía la memoria y el testimonio del pasado que nadie dudaba que sucediera tal como lo contaban los poetas.

Cuando Grecia pasa a constituir una realidad política consolidada y pone en marcha su empresa colectiva colonizadora, se enfrenta al mundo exterior y realiza los hechos que constituirán su historia. A partir de ese momento nace la historiografía griega, la historia, más que ser la narración de los hechos del pasado, es la narración de los hechos contemporáneos para la memoria futura.

Como antecedentes de la historiografía griega se deben citar los relatos de viajes de los jonios que sirvieron a los navegantes y mercaderes llamados periplos. Las crónicas de los logógrafos, que narran la fundación de ciudades o las genealogías de familias importantes de una forma descriptiva y en prosa.

Es preciso destacar a logógrafos (lógoi: relato en prosa) como Cadmo de Mileto con su Fundación de Mileto, Dionisio de Mileto con Historias lidias, Helénico de Mitilena con Historia ática o, Acusilao de Argos.

Autores de obras extensas son Hecateo de Mileto con Genealogías, Escílex, Hanón, Paníasis con Heraclea, Querilo de Samos con Pérsicas, Mimnermo de Colofón con Esmirneida o, Jenófanes con Fundación de Colofón.

Bibliografía

Heródoto. Historia.

M. de Riquer, J.M. Valverde. Historia de la literatura universal.

Jacob Burckhardt. Historia de la cultura griega.

Apuntes propios de clase

Los heráclidas eran descendientes de una esclava de Yardano y de Heracles  y que reinaron durante 22 generaciones en línea masculina, por espacio de 505 años, transmitiéndose el poder de padres a hijos hasta Candaules, hijo de Mirso.

Giges escondido observa a la mujer

Giges escondido observa a la mujer

Candaules rey de Sardes estaba muy enamorado de su mujer de la que creía ser la más bella del mundo. Alardeaba de ello hasta el punto de que pensaba que no le creían. Habló con uno de sus oficiales de confianza llamado Giges, al que dijo: “Giges, como creo que, pese a mis palabras, no estás convencido de la belleza de mi mujer (porque en realidad los hombres desconfían más de sus oídos que de sus ojos), prueba a verla desnuda”.

Ojala pudiéramos ver la cara de Giges ante la proposición del cretino de su rey.

Giges respondió: “Señor, ¿qué insana proposición me haces al sugerirme que vea desnuda a mi señora? Cuando una mujer se despoja de su túnica, con ella se despoja también de su pudor. Hace tiempo que los hombres conformaron las reglas del decoro, reglas que debemos observar;   una de ellas estriba en que cada cual se atenga a lo suyo. Además, yo estoy convencido de que ella es la mujer más bella del mundo y te ruego que no me pidas desafueros”.

Es una respuesta desconcertante vista hoy, la de un servidor a su rey, es una respuesta moralizante que le afea la conducta.

La túnica que cita Giges es el quitón, que es una prenda interior de lino sujeta a los hombros y que deja libres los brazos. Llevaba costuras laterales y un simple cordón como cinturón, y cubría la totalidad de sus piernas.

Así que Giges se negaba sin duda por miedo al resultado de la petición. Candaules le tranquilizó diciendo que no temiera ni a él ni a su mujer, ya que no le vería al estar tras una puerta de su alcoba. Cuando el rey entrara la mujer le seguiría para acostarse, empezaría a desnudarse y podría verla completamente desnuda. Giges aprovecharía el momento en que ella le daría la espalda para salir de la alcoba sin ser visto.

Giges aceptó finalmente el deseo de su rey. Todo fue como lo planeó excepto que la mujer le vió salir de la alcoba. La mujer decidió vengarse de su esposo por la vergüenza sufrida.

Estas gentes tenían un sentido del pudor distinto a los griegos, y consideraban el desnudo masculino y femenino como una vejación.

Hizo llamar a Giges que acudió sin sospechar nada. Ella le dijo: “Giges, de los dos caminos que ahora se te ofrecen, te doy a escoger el que prefieras seguir: o bien matas a Candaules y te haces conmigo y con el reino de los lidios, o bien eres tu quien debe morir sin más demora para evitar que, en lo sucesivo, por seguir todas las ordenes de Candaules, veas lo que no debes. Sí, debe morir quien ha tramado ese plan, o tú, que me has visto desnuda y has obrado contra las leyes del decoro”.

Giges sorprendido, primero suplicó que no le obligara a hacer eso, pero finalmente se vio en la tesitura de matar o morir. Optó por conservar la vida. Ella urdió el siguiente plan diciéndole: “La acción tendrá efecto en el mismo lugar en que me exhibió desnuda y el atentado se llevará a cabo cuando duerma”. Siguió a la mujer hasta la alcoba, le entregó un puñal y le escondió tras la puerta. Cuando Candaules se durmió, Giges le dio muerte.

Con este asesinato Giges se hizo con el reino de los lidios y con la mujer. Fue confirmado por la Pitia en el Oráculo de Delfos, y se convirtió en rey. Supuso el cambio de la dinastía heraclida por la mérmnada.

La Pitia, además de confirmar a Giges como rey, pronosticó la venganza de los heráclidas cuatro generaciones después de Giges. El vaticinio se cumplió con la derrota de Creso por Ciro (Heródoto I, 91). Pero ese será otro encuentro en la Historia.

El tiempo

Los acontecimientos históricos se han de situar en el espacio y en el tiempo. Actualmente es fácil ya que disponemos de los instrumentos, pero hubo un tiempo en el cual estos medios no existían… los tuvieron que inventar.

El calendario que vemos y usamos cada día es solar y procede de la reforma que Gregorio XIII hizo en 1582. pero para llegar a ese momento, la ciencia tuvo que desarrollar las herramientas con las que se pudieran medir los movimientos de los astros con la suficiente precisión.

La luz durante el día permite medir su duración fácilmente, el ciclo de las estaciones está controlado desde antiguo por los agricultores, sin embargo, las semanas y los meses están vinculados a la luna, y los años son tan largos que es difícil calcular su duración.

La duración establecida en doce horas de los días y las noches parece ser un invento babilónico que llegó hasta nosotros a través de la cultura hebrea. Para los caldeos el número doce era su referencia para todo. Los siete días de la semana parece tener un origen similar. El número siete es sagrado o mágico. Según el Génesis “El día séptimo cesó Dios…”.

Los hebreos tenían un calendario lunar, su día principal es la Pascua que coincidía con el equinoccio de primavera y la luna llena.

La división temporal de la semana fue aceptada por la influencia religiosa y los hábitos culturales de los pueblos, y se convirtió en la división social y laboral del tiempo.

Los meses se establecieron observando el movimiento de la luna. Los sacerdotes babilonios midieron el tiempo, precisaron esos movimientos e hicieron un calendario como un ciclo de fiestas religiosas. Los días sagrados había que dedicarlos al servicio de los dioses exclusivamente bajo pena de ser castigado por la ley. Naturalmente, esos días festivos tendrían que celebrarse siempre en la misma fecha, así que eran los sacerdotes quienes fijaban esos días.

Se cree que hacia 1500 a.C. Babilonia poseía un calendario anual dividido en 12 meses lunares que sumaban 354 días. Para ajustar el calendario a las fiestas, cada varios años los sacerdotes añadían un mes, con lo que ese año tenía 384 días.

Los romanos consideraban que los días impares eran fastos (propicios), y que los pares eran nefastos (no propicios), así que hicieron un calendario (kalendas es el primer día de cada mes) lunar de 355 días. Cada dos años añadían un mes de 22 o 23 días sucesivamente, que dependía de los pontífices (pontifex). Julio César acabó con esa confusión decretando en el año 46 a.C. un año de 365 días al que se añadiría uno cada cuatro años.

Mahoma prohibió el calendario solar y utilizaron el calendario lunar de 12 meses de 30 y 29 días sucesivamente, en total suman 354 días. Sus ciclos son de 30 años, por tanto tienen que hacer una compensación en el último mes de alguno de esos ciclos. Treinta y tres años del calendario juliano equivalen a treinta y cuatro del musulmán con alguna pequeña diferencia.

Durante el Concilio de Nicea –año 325–, se fijó la Pascua, día de la resurrección de Cristo, el 21 de marzo que sirvió como punto de referencia a partir del cual se construyó el calendario litúrgico de la Iglesia. En época de Gregorio XIII (1572-1585) la Iglesia reformó el calendario juliano suprimiendo diez días, de manera que la gente se fue a dormir un 4 de octubre de 1582, y se levantó un15 de octubre de ese mismo año. Ese es el calendario vigente en la actualidad en la cultura occidental, y es llamado calendario gregoriano. Hubo resistencia a la implantación por parte de los países protestantes. A este respecto Kepler dijo: “…los protestantes prefieren estar en desacuerdo con el sol antes que de acuerdo con el papa.”.

Fue durante la Revolución francesa cuando hubo una nueva reforma que quiso romper con el pasado y asegurar para el porvenir la memoria revolucionaria. Se cambiaron los nombres de los meses por otros adaptados al orden natural climatológico y agrícola. Las semanas eran de diez días y los meses de treinta divididos en períodos de diez, con lo que tenían tres semanas. Fue instaurado el 5 de octubre de 1793 y derogado el 1 de enero de 1806.

Culturalmente distinto al occidental está el calendario parlante, utilizado por algunos pueblos primitivos africanos donde los días festivos se hacen coincidir con actos religioso-mágicos por los sacerdotes. Son calendarios no escritos transmitidos oralmente de generación en generación.

En China los astrónomos hacían el calendario supeditados a los políticos.

El objetivo principal del calendario es el control del tiempo. Al principio fueron los asuntos mágicos relacionados con el número siete los que determinaron los días de la semana. El mes está relacionado con supersticiones lunares, la germinación de las semillas o la época de siembra en luna llena o nueva. En Roma se clasificaban los días entre fastos y nefastos por iniciativa de los pontifex. En todos los casos es el poder de los dioses o de las fuerzas no humanas interpretado por los sacerdotes, lo que ha determinado que el calendario sea de una forma u otra. El hombre no tenía poder para controlar el tiempo.

Fueron los sacerdotes los primeros quienes hicieron un calendario vinculado con la liturgia religiosa, y por tanto los primeros en ejercer un poder sobre la sociedad por medio de la distribución de los días festivos, y los de trabajo. Cuando la Ciencia fue capaz de medir el tiempo y ajustarlo a los ciclos solares y lunares, el calendario pasó a depender del poder político y no exclusivamente religioso.

La Escritura

La historiografía estudia los escritos de acontecimientos históricos de una forma crítica, de sus autores y las fuentes. Aquí  aparecerán las ideas sobre la Historia que tuvieron los historiadores más importantes e influyentes de todos los tiempos y sus tendencias historiográficas. Es muy importante para el historiador el estudio del espacio donde ocurrieron los acontecimientos que se estudian. Empezaré por lo que sin su presencia no existiría la Historia.

La Escritura

Su presencia establece el límite de la Prehistoria y de la Historia. Si hay escritura estamos en la Historia. Sólo la escritura es capaz de conservar para la posteridad los acontecimientos históricos. El ser humano ha demostrado su intención de expresar sus ideas y de transmitirlas mediante el uso de diferentes imágenes que escribía sobre las rocas u otros instrumentos de uso personal.

Probablemente la escritura conocida no fue el único medio de entendimiento posterior al uso del lenguaje. Su aparición debió ser lenta y progresiva, buscando la estructura de signos que permitieran la transmisión de los conceptos de una forma fija independientemente de quien lo escribiera. En ello participarían grupos de personas a lo largo del tiempo. Es posible también creer que pudieron participar de este invento, personas individuales, que con su ingenio acelerasen el proceso de formación de la estructura. Para Aristóteles la escritura son los símbolos de las palabras habladas. Las primeras escrituras fueron pictóricas en Mesopotamia, Egipto, en la cultura Maya y en la Azteca. Gracias a la Arqueología se han extendido los conocimientos hasta la Prehistoria, sobre culturas de épocas muy antiguas a las que debemos lo que hoy somos.

Escritura cuneiforme

Tablilla con escritura cuneiforme

La escritura cuneiforme no fue la primera forma de escritura que usaron los sumerios, los arqueólogos han encontrado en estratos muy antiguos una escritura pictórica sobre piedra donde se reconocen un pie, una mano, vasijas, etc.

En Mesopotamia comienza la escritura ha. 3300 a.C., mientras que en Egipto es ha. 3100 a.C. Plinio afirmaba que la primera escritura fue la sumeria. Flavio Josefo creyó que fueron los egipcios y los babilonios. Sin embargo, su difusión se debe a los fenicios y a su actividad comercial. Nuestra cultura gráfica se debe a los griegos y a los latinos. El Imperio romano extendió su cultura gráfica de la que somos deudores.

Tablilla de arcilla cocida

Tablilla de arcilla cocida

Los soportes sobre los que escribieron dependen de la disponibilidad de esos materiales. En Mesopotamia abundaba la arcilla con la que preparaban las tablillas sobre las que con un instrumento llamado estilo, producían incisiones en forma de cuña y líneas rectas, no hay trazos curvos y escriben de derecha a izquierda. Después cocían la arcilla produciendo un soporte resistente que se podía transportar y que gracias a él hoy tenemos miles de testimonios escritos de esas culturas mesopotámicas. También utilizaron otros soportes monumentales como estatuas o estelas.

Papiro egipcio

Papiro egipcio

En Egipto usaron la piedra, la madera y el papiro. Se esculpían las hazañas del rey sobre obeliscos y muros. La piedra de un muro de una casa en un pueblo llamado Rosetta, con inscripciones en tres lenguas distintas: jeroglífico, demótico y griego, permitió descifrar la escritura egipcia. También usaron el papiro sobre el que escribían de derecha a izquierda o en columnas de arriba  a abajo, con un cálamo y tinta.

La escritura ha permitido la comunicación a grandes distancias e incluso milenios, además de hacer posible la transmisión de la literatura y la ciencia.

Estátua de Gudea de Lagash

Gudea de Lagash

Se cree que la escritura nació vinculada a los templos mesopotámicos, que eran instituciones muy importantes y que formaban grupos, donde los hombres desaparecían pero la institución permanecía. Estos templos necesitaban administrar sus posesiones, así que ingeniaron un sistema contable. Los templos formaron escuelas donde se enseñaba la escritura a los miembros de su comunidad. Con ello se aseguraban la continuación de su administración, y la fijación de los signos gráficos permanentes. Hay tablillas de carácter religioso, administrativo, político y sobre acontecimientos históricos.

Entre los egipcios, el desarrollo de la escritura está vinculado también a los templos, pero sobre todo a la administración del Estado. Los escribas anotaban las hazañas de los reyes y los acontecimientos más importantes. Hay escritos relacionados con el registro de las inundaciones anuales del Nilo. Todo Egipto giraba en torno  a los ciclos del Nilo, que cada año en la época de las lluvias se desbordaba e inundaba los campos, con lo que desaparecían los límites de las fincas. Pasada la crecida era preciso restituir los límites para la siembra, recolección y registrar el nivel alcanzado por el agua para los años sucesivos.